20 may. 2010

Conexiones

En 1876, Alexander Graham Bell inventa el teléfono y con él, la posibilidad de poner en contacto largas distancias. Desde ese momento, los esfuerzos del hombre se han centrado en hacer que esa conexión sea cada vez mas inmediata. París, Londres, Hong Kong... se estrechan en milésimas de segundo gracias a la fibra óptica, internet, las videoconferencias... nos permiten estar simultáneamente conectados en cualquier lugar del mundo, con cables invisibles, de la misma manera que las estrellas están conectadas por líneas imaginarias que forman constelaciones... pero por encima de todas ellas, sobrevolando el tiempo y el espacio, están los cordones umbilicales, que nos unen a las personas que amamos; como cordones de plata transparentes que pertenecen sólamente al reino de lo extrasensorial; que hacen que algo se revuelva en nosotros cuando sufren, o cuando se alegran, como un pálpito o un escalofrío en la piel, y que nos llevan ha hacer cosas maravillosas o terribles, simplemente porque estamos conectados.

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